El gobierno Ruso trató de combatir a los testigos mediante películas

En abril de 1951 la unión soviética cometió lo que ellos pensaron sería el golpe mortal que acabaría con los testigos de Jehová en Rusia. En ese mes se puso en marcha la “operación Norte” que consistió en enviar en vagones a más de cinco mil familias de testigos de Jehová de manera permanente a parajes inhóspitos en Siberia.

De manera sorpresiva irrumpieron en una sola noche en las casas de todos estos hermanos y sin más explicación los llevaron a rastras a los vagones en donde su vida jamás volvería a ser la misma.

Muy pronto el gobierno soviético se dio cuenta que necesitarían mucho más que eso para detener a los testigos de Jehová. El resultado de la deportación masiva fue un incremento cuantioso en la cantidad de testigos y el esparcir las semillas del reino a lugares donde nunca antes habían llegado en Siberia, de manera que aun que para los hermanos significó una vida de dificultades y privaciones, para el gobierno ruso tuvo el efecto contrario de lo que esperaban, en realidad ellos mismos ayudaron a esparcir el menaje del reino a más lugares en la tierra.

Al darse cuenta que atacar a los testigos en su persona no los haría parar, decidieron atacarles de otra manera, y lo hicieron mediante un programa de propaganda difamatoria enfocado a infundir miedo y desconfianza en el público hacia los testigos. Esta estrategia tuvo ciertos resultados, pero la historia se ha encargado de demostrar que ningún esfuerzo por eliminar al pueblo de Jehová tendrá éxito.

Uno de los medios usados para difamar a los testigos fue una película producida en 1962 titulada “Armagedón”

Poster original de la película
Poster publicitario

la Despertad del 22 de abril de 2001 hizo el siguiente comentario sobre la película:

En 1962 las autoridades rusas produjeron la cinta Armagedón para desacreditar a los testigos de Jehová. Contaba una historia de amor ficticia entre un joven soldado soviético y una muchacha a la que captaban los Testigos. En el desenlace, la hermana pequeña de la chica moría en un accidente causado por un superintendente Testigo, que aparecía como instrumento del servicio de espionaje de Estados Unidos.

Sobre esta película, que agitaba las emociones del público, el 14 de mayo de 1963 se publicó el siguiente comentario en el periódico ucraniano La Bandera Roja: “La propaganda atea es eficaz, convincente y utilizable en otros pueblos del país donde se exhiben producciones similares”.

A continuación les presento la cinta en cuestión, en ruso:

 

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