El Misterio de Herman Heinfetter

100 años antes de que la Traducción del Nuevo Mundo existiera hubo un misterioso traductor de la Biblia que produjo versiones de las Escrituras Griegas muy parecidas a las nuestras. Su identidad siempre fue un misterio, hasta ahora.

El artículo original publicado abajo apareció en el periódico trimestral de la Sociedad Internacional de Coleccionistas de la Biblia en 1995. El autor original me ha otorgado permiso para traducirlo y publicarlo en este blog.

Y aprovechando les comento que recientemente ha habido interés de parte de la oficina central en Brooklyn en este artículo, por lo que no descarten que en los meses próximos veamos alguna información sobre Herman Heinfetter en alguna de nuestras publicaciones.

El Misterio de Herman Heinfetter

Una de las entradas más misteriosas en el DHM (Catálogo Histórico de Biblias Impresas de Darlow y Moule, revisado por Herbert 1968) es la de Herman Heinfetter. El DHM de 1957 menciona “En la Biblioteca de la Universidad de Cambridge (ULC) el nombre es tratado como un seudónimo de F. Parker de quien no se sabe nada”. Este artículo es un intento por descifrar el misterio.

Heinfetter o Parker de hecho produjo dos diferentes traducciones del Nuevo Testamento. A lo largo de 23 años (1842-1864) estas pasaron por seis ediciones y aparecieron en una variedad de formatos desde ediciones de bolsillo hasta grandes volúmenes en tamaño octavo (N. del T.: Octavo es una denominación del tamaño de un libro que equivale aproximadamente a 25 x 15 cm). Fuera de la referencia del DHM él fue también un incansable escritor de tratados por más de 40 años. Él produjo lo que probablemente fue el primer Nuevo Testamento en el que realmente apareció el Nombre Divino, como veremos más adelante.

SUS ANTECEDENTES

Frederick Parker, su verdadero nombre, nació en South Lambeth, Surrey, Inglaterra en 1804. Fue un próspero hombre de negocios. Murió a la edad de 84 el 10 de febrero de 1888 en Highgate, Londres, le sobrevivieron cinco hijos. Su pasado académico (o la falta de él) es desconocido, pero al final de su vida hizo referencias a reuniones en el pasado con eruditos, y a ser miembro del Instituto Anglo-Bíblico. Como muchas otras personas sinceras él tuvo un ardiente deseo de corregir los errores en las traducciones de la Biblia al inglés conforme los veía. En su caso también tuvo una conveniente fortuna para gastar en el proyecto. Él alguna vez calculó que estaba gastando ochocientas libras cada año en su trabajo bíblico, lo cual en 1850 era una cantidad considerable. Pero, ¡Nadie compraba las Biblias de Fred! Todas eran impresas en forma privada y enviadas como regalos no solicitados a (según él lo dijo) “familiares y amistades – tal vez 50 en cantidad – confiando en que alguno escapara del fuego y en el momento oportuno ser el medio de desplegar la verdad al mundo cristiano”.

Los bajos tirajes explican la rareza de sus obras en el mundo de los coleccionistas de Biblias de la actualidad. Algunas fueron enviadas o donadas con el tiempo a bibliotecas, de ahí que la British Library actualmente tiene 18 volúmenes, la ULC tiene 7, y hay por lo menos 8 volúmenes en la Nonconformist Library del Dr. Williams en Londres.

Entonces, ¿por qué el misterio? ¿Por qué Frederick Parker se escondió tras el seudónimo de Herman Heinfetter? En 1885 él dio la respuesta. En su último tratado, un ataque a la recientemente publicada Versión Revisada, él usó su verdadero nombre y explicó: “Mientras yo fuera empresario, juzgué que sería mejor publicar bajo el nombre de Herman Heinfetter, y con la dirección de mi impresor; Consideré que el saber que yo tenía negocio perjudicaría mis declaraciones en las estimaciones académicas; y que al saber que yo estaba envuelto en asuntos editoriales, mis transacciones en el negocio serían acusadas de no recibir suficiente atención”.

Frederick continuó negándose en esta etapa tardía a mencionar cuales de hecho habían sido sus negocios, pero era probablemente algo único para un traductor de la Biblia. Gran Bretaña ha llevado a cabo un censo detallado cada 10 años (fuera de períodos de guerra) y cuando el enumerador del censo llegó a casa de Fred el 30 de marzo de 1851, él dijo que su ocupación era “Fabricante de Carbón Animal”… Básicamente, Fred quemaba restos de animales, una vez que las compañías de pegamento y gelatina los desechaban, para producir carbón de un grado especial. El carbón animal se usó comercialmente en la producción de desodorantes, materiales para artistas, y también filtros para decolorar el azúcar. Seguramente no era él mismo el que encendía el fuego. Los Directorios de Comercio de la época tenían un sistema de clases bien definido y Fred estaba enlistado como perteneciente a la ‘Alta Burguesía’ y se dice que murió ‘siendo un caballero’. A pesar de sus gastos en sus publicaciones, dejó una considerable fortuna junto con propiedades a sus herederos.

Sin embargo, sí presenta una imagen incongruente. Uno pudiera quizás entender porqué Fred eligió guardar silencio sobre sus negocios en el ámbito académico.

SU TRADUCCIÓN

El trabajo original de Parker fue publicado en partes, comenzando con Romanos en 1842. Para 1857 se anunció el Nuevo Testamento completo en nueve volúmenes, que fueron desde la segunda hasta la cuarta edición. Una comparación de la 1ª, 3ª y 6ª ediciones de Lucas en ULC muestran que cada edición recibió considerable revisión.

Estos pequeños volúmenes de color azul pálido fueron publicados por Cradock & Co. London. Cada uno contiene no una sino dos traducciones, lo que Parker llamó ‘una tratucción literal’ y además ‘una versión en inglés’. El volumen de Mateo (1853) por ejemplo lleva el título completo: ‘Una traducción literal y una versión en inglés de lo mismo’. La introducción indica que Parker usó la recensión Griesbach del manuscrito Vaticano como su texto principal.

La traducción literal se lee muy parecido a una interlineal, y está repleta de notas. Parker asumió que sus lectores tendrían acceso convenientemente a todos sus panfletos – así que hizo referencia a ellos en toda oportunidad. Al final de cada volumen está la “versión en inglés”, sin notas, la cual es más fácil de leer.

En la década de 1860 las traducciones fueron publicadas por separado y completas en grandes volúmenes tamaño quarto (N. del T.: aprox 28 x 22 cm.), ahora publicadas por Evan Evans, Londres. En 1864 vinieron las sextas y últimas ediciones. ‘La traducción literal del Nuevo Testamento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo a partir del texto del Manuscrito Vaticano’ (con notas) se vendió por una guinea (N. del T.: Moneda antigua de oro producida en Gran Bretaña de 1663 a 1814, equivalente a 21 shillings de plata) – asumiendo que alguna fue vendida comercialmente. “La versión en inglés” costaba diez shillings y seis centavos (con una versión más pequeña por cinco shillings) Sin embargo la introducción en las copias existentes “Con los saludos respetuosos del autor” sugiere otra distribución gratuita. Hubo también una tercera versión titulada ‘Una colación de una versión en inglés del Nuevo Testamento… con la Versión Autorizada en inglés’. Usando diferentes tipos de letra esta proyevó una comparación interlinear de la Versión en Inglés de Parker con la Versión Autorizada (Rey Jacobo). Estos últimos volúmenes de 1864 llevaban una dedicación a los miembros del Instituto Anglo-Bíblico “En recuerdo agradecido de su defensa de la crítica bíblica”.

En 1865 comenzó a traducir el Antiguo Testamento, usando la Septuaginta del Manuscrito Vaticano como base, pero solo llegó a aparecer el libro de Génesis.

Una de las características más distintivas de las traducciones de Parker es su uso del nombre Jehová para Dios en el Nuevo Testamento. Traducciones anteriores del NT por Harwood, Newcome, Macrae, Lingard, et al. Habían usado Jehová en ocasiones donde el sentido podía ser clarificado por citas del Antiguo Testamento. El ejemplo usual es Mateo 22:44 “El Señor dijo a mi Señor”, una cita del Salmo 110:1 en donde en hebreo el primer “Señor” es el tetragrámaton hebreo (YHWH).

Parker estaba más preocupado por las dificultades creadas, como él lo vio, al usar “Señor” tanto para el Padre como para el Hijo en la traducción. Inicialmente él tuvo una solución diferente. En un prefacio fechado el 1 de julio de 1849 (pero utilizado por varios años después de eso) mencionó: ‘Ya que no veo la posibilidad de distinguir en inglés entre la apelación “Señor” cuando se usa en relación a Dios y cuando se usa en relación a Cristo, de cualquier forma consistente con nuestro uso en relación al Sentido y Sonido, he puesto en mis versiones para “Señor”, usado en relación a Dios, la apelación “Dios”, para asegurar una justa comprensión del sentido’.

Él restringió cuidadosamente su sustitución en ambas de sus traducciones a citas del AT que usaran YHWH, a pesar de que sorpresivamente su edición de 1853 de Mateo todavía vierte Mateo 22:44 como “El Señor dijo a mi Señor” – ¡Uno de los muy pocos versículos en su traducción literal que no tienen una nota al pie de página!

Para el tiempo que las ediciones en un solo volumen aparecieron en la década de 1860 él había tomado la decisión de usar Jehová extensamente para cubrir este problema. Sin embargo, seguía siendo muy cuidadoso de restringir las sustituciones a citas del AT donde YHWH ocurriera originalmente. El nombre Jehová era usado ahora alrededor de 140 veces en sus Nuevos Testamentos.

SU TEOLOGÍA

Entre 1841 y 1885 Parker publicó numerosos folletos y tratados para acompañar sus traducciones. Muchos tratan extensamente sobre el idioma griego, y sus teorías sobre gramática, puntuación y orden de las palabras. Doctrinalmente él defendía que el Viernes Santo debía ser Jueves; que mientras que el Sábado bíblico era sábado, todos los días era realmente un Sábado; atacó la transubstanciación; se opuso a la práctica de hacer juramentos; criticó la Versión Revisada por confundir al Señor Dios con el Señor Jesús; y argumentó que la adoración dirigida al Hijo significaba respeto, mientras que la adoración absoluta solo correspondía a Dios el Creador.

Puede verse por lo mencionado arriba que así como los Unitarios, Cristadelfianos, y muchos Adventistas y grupos de la Iglesia de Dios de su día, Parker no podía aceptar la doctrina de la trinidad. Esto está reflejado en su traducción, y no se demuestra mejor en ningún lado que en su manera de verter la oración final en Juan 1:1. La versión en inglés de 1851 lee, “la palabra se hizo un Dios”. Para 1864 esto había evolucionado a “el mandato tenía relación con un Dios”. Pero la inferencia es clara.

Esta manera controversial de verter “un dios” tiene una larga historia, remontándose al menos a la Traducción Liberal de Edward Harwood de 1768 (“y era él mismo una persona divina”). En el siglo 19 se usó en la Versión Unitaria Mejorada del NT de 1808 (basada en Newcome) y fue usada también en la versión interlinear de Benjamin Wilson, el Emphatic Diaglott.

En varios aspectos, las traducciones de Frederick Parker y Benjamin Wilson se hacen eco mutuamente. Las dos usan el manuscrito Vaticano como su texto principal. Las dos vieron la luz como trabajos en partes, y se volvieron ediciones definitivas de un solo volumen en la década de 1860, Parker en Gran Bretaña y Wilson en América. Las dos son no trinitarias en concepto. Las dos usan Jehová en el Nuevo Testamento, sin embargo su uso en las versiones de Parker supera ampliamente al de Wilson. Uno puede especular preguntándose ¿habrá habido algún nexo entre estos dos hombres, o fueron por caminos similares de manera independiente? Pudiera ser solo una familiaridad con la Versión Mejorada de 1808 que usa tanto “un dios” como el nombre Jehová ocasionalmente. Y ¿quién tomó este camino particular primero? Probablemente fue Parker ya que era un hombre de mayor edad, y cuyo trabajo de traducción bíblica empezó mucho antes.

SU LUGAR

Entonces, al final del día ¿A dónde pertenece Parker? Mientras que algunas de sus ideas podían encontrarse en grupos establecidos de la época, Fred de hecho no pertenecía a ninguno de ellos. ¡Fred estaba completamente por su cuenta!

Su serie final de tratados, publicados de 1883 a 1885 ilustran conmovedoramente este hecho. Fueron enviados en grandes cantidades a todos los ministros disidentes, colegios y grupos teológicos que se le ocurrieron. Solo un destinatario respondió y esto fue para enviar el material de regreso catalogándolo como “¡basura inconsecuente!” Entonces, en sus 80s, ¡Fred luchó con el matasellos para comentar tristemente que de seguro había sido regresada por un miembro de la Casa Superior de la Convocación de York! En su último tratado se lamentó: “Aquí, el día 30 de junio de 1885 me encuentro solo, sin el apoyo de un solo clérigo, o un solo ministro disidente, o un solo hermano, y siento que no habrá nadie que haga nada, sino tratar de detener mi voz. La naturaleza pronto lo hará. A los 81 años de edad tenemos que reconocer el tiempo por horas, y yo deseaba, antes de que me llamaran, hacer un último esfuerzo, uno que sonara a lo largo y ancho de Inglaterra y América mientras hubiera tiempo. Con este fin hago este registro, y lo dejo para que haga declaración por mi, cuando mi cuerpo haya cesado”.

Su última voluntad y testamento hizo provisión para que se continuaran los registros de derechos de autor de sus escritos con la quizás abandonada esperanza de que algún día hubiera un despertar en el interés. Pero las copias de su trabajo en las principales bibliotecas languidecían en los estantes. Algunas de ellas fueron enviadas como regalos a ministros Unitarios y eventualmente terminaron en la Biblioteca del Dr. Williams, en Londres.

Y entonces, cien años después, un aspecto de su trabajo fue redescubierto. La Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas, producida por los testigos de Jehová en 1950, también utilizó Jehová en citas del AT. Para mostrar que ellos no estaban solos en esta práctica, la Edición con Referencias de 1984 de su traducción contenía una lista numerada de traducciones con la sigla ‘J’, en donde otras traducciones también incluían el Tetragrámaton en alguna forma en el NT. La mayoría de estas otras traducciones eran versiones hebreas del NT que usaban YHWH, pero ahí, como la referencia J-24, se encuentra Herman Heinfetter.

Página de la Traducción del Nuevo Mundo con Referencias (Rbi8) en español

Dando continuidad a esto, en 1988 los testigos produjeron una enciclopedia de dos volúmenes llamada “Perspicacia para comprender las Escrituras”. El artículo principal “Jehová” en el volumen 2, página 11 (N. del T.:pág. 41 en la edición en español), tiene un facsímil de traducciones tempranas en donde se usa el nombre Jehová o similares en el NT. La única versión en inglés mostrada es Marcos 12:29, 30 de Herman Heinfetter, tomada de su Traducción Literal de 1863 (Probablemente de la 5ª edición en la Biblioteca Dr. Williams). El extracto dice: “Jesús le contestó, el primer mandamiento es: Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, existe como un solo Jehová, y debes amar a Jehová tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Página del libro “Perspicacia” en español

Cualquiera que sean nuestras opiniones sobre la teología de Frederick Parker, uno puede imaginarse cuan agradecido estaría él de saber que el misterioso Herman Heinfetter, traductor bíblico victoriano, no ha sido totalmente olvidado.

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One Comment

  1. Miguel Mendoza
    31 diciembre, 2016
    Reply

    Wow! Realmente un artículo interesante.

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